Los eventos que perduran en la memoria son aquellos que consiguen alimentar todos nuestros sentidos.
En una de las bodegas más impresionantes de nuestra zona, cuna del Cava catalán y parte de un conjunto arquitectónico modernista impresionante, obra del arquitecto Josep Puig i Cadafalch, ambientamos un evento de empresa para un grupo americano de 600 personas.
El aroma de los antiguos barriles y de la fermentación de la uva se filtraba por todos y cada uno de sus muros y de sus laberintos subterráneos.
La cena se sirvió en el Celler Gran, un espacio de más de mil metros cuadrados, bajo una bóveda catalana y dividido en tres naves de arco que había sido la Antigua sala de fermentación de los mostos de Codorniu.
Diseñamos unos centros florales a dos niveles para crear un dinamismo mayor y escogimos unas flores en tonos oscuros para continuar con la armonía del espacio. Hortensias lilas, anthuriums granates, toques de claveles fucsia y rosas rojo pasión, componían una sinfonía floral que encandiló a todos los invitados.
Los centros en copas altas de cristal rompían con el tono rústico del espacio y creaban una atmosfera mágica ya que parecían flotar en el aire.
Cómo guiño al espacio colocamos unos racimos de uvas granates que acompañaron a nuestros centros florales.
La ambientación de todo el evento siguió el mismo hilo conductor, flores con carácter, colores intensos y velas por doquier.
Nos contaron los organizadores que el evento corporativo fue todo un éxito y nos sentimos muy orgullosos de haber podido participar en él.


